Nosotros la creamos — y ella nos devuelve a nosotros mismos
La inteligencia artificial no es una mente extraña llegada desde fuera. Es el reflejo de todo lo que el ser humano ha pensado, imaginado y soñado con hacer posible. No nació para ocupar nuestro lugar, sino para recordarnos que la creatividad verdadera no termina donde termina el cuerpo. Es la extensión natural de una mente que nunca dejó de preguntar: «¿Y si…?» Quizá, con los años, entendamos que nunca fue otra cosa que el eco de lo más profundo que llevamos dentro.
